En las
finanzas personales se da una paradoja bastante habitual: alguien empieza a
ganar más dinero y, pese a ello, años después su patrimonio apenas ha variado.
Su salario y su nivel de vida han aumentado, pero su situación financiera sigue
prácticamente igual. Aunque pueda parecer contradictorio, la economía lleva
décadas tratando de explicar las razones de este fenómeno.
En 1949, el
economista estadounidense James Duesenberry publicó Income, Saving and the
Theory of Consumer Behavior, una obra en la que cuestionaba la idea de que
el consumo dependiera exclusivamente de la renta disponible en cada momento.
Para Duesenberry, las decisiones de consumo estaban condicionadas también por
el nivel de vida alcanzado anteriormente y por la comparación con el entorno.
La teoría
tiene una traducción muy sencilla para las finanzas personales: cuando aumenta
la renta suele aumentar también el consumo; y una vez alcanzado un determinado
nivel de vida, reducirlo puede resultar bastante más difícil que haberlo
incrementado. Ahí empieza una de las grandes trampas de la construcción de
patrimonio.
