Durante muchos años, hablar de la actualización anual de un alquiler significaba pensar casi automáticamente en el IPC. La renta pactada entre propietario e inquilino podía actualizarse anualmente conforme a lo establecido en el contrato y dentro de los límites fijados por la legislación. La aparición del Índice de Referencia de Arrendamientos de Vivienda, conocido como IRAV, introdujo un cambio relevante en este mecanismo.
El IRAV no es
un índice que indique cuánto cuesta alquilar una vivienda, ni pretende
establecer cuál debería ser el precio de mercado de un inmueble. Se trata de un
índice diseñado para limitar la actualización anual de determinadas rentas
de alquiler de vivienda, evitando que las variaciones de los precios puedan
trasladarse directamente y en toda su intensidad a los contratos existentes.
La diferencia
parece pequeña, pero tiene importantes consecuencias económicas tanto para
quien alquila una vivienda como para quien la tiene arrendada.
El origen
del IRAV
El IRAV nace
de la Ley 12/2023, de 24 de mayo, por el derecho a la vivienda. Esta norma
modificó la Ley de Arrendamientos Urbanos e introdujo un mandato al Instituto
Nacional de Estadística (INE) para elaborar un índice que sirviera como referencia
para limitar la actualización anual de los contratos de arrendamiento de
vivienda.


















