En un
contexto de creciente complejidad financiera, fiscal y regulatoria, la figura
del gestor de Family Office ha dejado de ser una rareza asociada
a grandes sagas empresariales para convertirse en una pieza estratégica dentro
de la gestión patrimonial de alto nivel. Lejos de la imagen superficial del
“administrador de fortunas”, su papel es mucho más profundo y estructural:
actúa como arquitecto, coordinador y custodio del patrimonio familiar a largo
plazo.
¿Qué es un
family office, por qué existe y cuál es su función?
Un Family
Office es, en esencia, una estructura privada creada para organizar y
gestionar el patrimonio de una familia con elevado volumen de activos. Puede
adoptar la forma de Single Family Office, cuando sirve exclusivamente a
una familia, o de Multi Family Office, cuando presta servicios a varias.
No es un banco ni una gestora convencional; es una oficina estratégica cuya
misión no se limita a invertir, sino a preservar, ordenar y transmitir el
patrimonio entre generaciones.
La riqueza,
cuando alcanza cierto volumen, deja de ser una cuestión puramente financiera
para convertirse en un sistema complejo que integra inversiones, empresas
familiares, inmuebles, planificación fiscal, estructuras societarias y sucesión
hereditaria. Gestionar ese ecosistema exige una visión global y una
coordinación precisa. Ahí es donde interviene el gestor de Family Office.














