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| Imagen sintética |
La tradición
atribuye su invención a Pitágoras, no tanto como un ejercicio de ingeniería
hidráulica, sino como una lección moral. La copa premiaba la
moderación y castigaba la desmesura. Quien se servía lo justo conservaba su
bebida; quien intentaba servirse de más, por avaricia o descuido, acababa
quedándose sin nada. Una enseñanza simple, directa y difícil de olvidar.
Ese
principio, formulado hace más de dos milenios, sigue plenamente vigente. Y no
solo en el ámbito ético o filosófico. También en el terreno de las finanzas
personales, de la inversión y de la economía cotidiana, la copa de Pitágoras
funciona como una metáfora precisa de muchos de los errores más comunes y
costosos.
