Mostrando entradas con la etiqueta Bienes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bienes. Mostrar todas las entradas

1 de abril de 2025

El Mercado, la manifestación más genuina de la Democracia

La democracia y el mercado son estructuras diseñadas para solucionar problemas colectivos. El mercado puede concebirse como un mecanismo de distribución de recursos limitados en el que las personas, guiadas únicamente por su propio interés, logran que el sistema económico funcione. Aunque nadie actúa pensando en el bienestar ajeno, la búsqueda del beneficio personal los obliga a ofrecer productos de calidad. De manera involuntaria, los precios cumplen un papel clave en la economía, ya que reflejan la demanda, orientan la producción y permiten generar ganancias.

Por otro lado, la democracia es un modelo de autogestión colectiva y de toma de decisiones sobre la convivencia social, basado en la voluntad ciudadana. En teoría, los ciudadanos establecen las normas a las que deciden someterse; sin embargo, no ejercen el poder de manera directa, sino que eligen representantes encargados de legislar. Esta forma de democracia, propia de la actualidad, se aleja del ideal clásico.

Aunque mercado y democracia abordan ámbitos distintos, comparten un notable paralelismo: ambas funcionan a partir de principios y dinámicas similares, donde la competencia es un factor fundamental.

27 de julio de 2020

El devenir del Dinero


En este mundo, si algo hay paradójico es el dinero: no tiene valor por sí mismo, pero es el bien más codiciado; no tiene fuerza, pero es capaz de mover el mundo; la salud es lo más importante, pero se cambiaría un proceso gripal por una buena cuenta corriente; el dinero no te da la felicidad, pero te deja a un paso de ella… Qué razón tenía Quevedo cuando escribía “Y pues es quien hace iguales / al rico y al pordiosero, / poderoso Caballero es don Dinero”. No importa si se tiene por su origen o por pedir limosna. Al fin y al cabo, el tener dinero es como la muerte: a todo el mundo iguala. Ya en la Edad Media, el Arcipreste de Hita escribió en su miscelánico “Libro del Buen Amor”: “El dinero es alcalde y juez muy alabado, / es muy buen consejero y sutil abogado, / alguacil y merino, enérgico, esforzado; / de todos los oficios es gran apoderado”.

Hablar de dinero es pensar en monedas y billetes, pero no siempre ha sido así. Es más, hoy tampoco es así. En las economías de subsistencia se intercambiaban bienes o servicios mediante el trueque y ese era su medio de pago. Comprador y vendedor tenían que ponerse de acuerdo y estar interesados en los bienes que ofrecía cada parte. El trueque no era más que ofrecer lo que se tiene de sobra para recibir lo que a otro también le sobra. Lógicamente, tenía que existir la necesidad de aquello que en exceso poseía uno y al otro le hacía falta. La humanidad siempre ha hecho lo posible por cubrir sus necesidades. El intercambio entre dos productos era muy sencillo, pero se complicaba mucho cuando el número de bienes y servicios comenzó a ser bastante amplio.