26 de octubre de 2023

El Robo Advisor: un servicio de gestión financiera automatizada

Las finanzas forman parte de la vida de toda persona para cualquier actividad que desee realizar. Siempre ha sido necesario conocer a fondo la situación financiera familiar, pero, en el fondo, todo depende de la capacidad de manejar las finanzas personales. En el caso de que esta actividad no sea posible realizarla por nuestros propios medios, no solo por la variedad de posibilidades, sino por el esfuerzo que implica la planificación y la monitorización del dinero constantemente, existe la figura del asesor financiero. Pero, la tecnología también ha llegado al mundo de la inversión de la mano del “Robo Advisor” o Asesor Robotizado.

Un Robo Advisor es un servicio de gestión financiera automatizada. Las inversiones son seleccionadas por una máquina en base a unos algoritmos previamente programados según el perfil de riesgo del cliente, sustituyendo, en gran medida, al asesor financiero tradicional. Paralelamente, un equipo de personas es el encargado de seleccionar los activos financieros que van a formar parte de cada estrategia, que serán las que nutran de información al Robo Advisor para que cree las diferentes carteras de inversión ajustadas a cada perfil de riesgo. Este enfoque combina la tecnología avanzada con estrategias de inversión para ofrecer asesoramiento financiero automatizado y accesible. En esencia, utiliza algoritmos y software para analizar la información financiera de los clientes y, en función de sus objetivos y tolerancia al riesgo, recomienda una cartera diversificada de inversiones. Estas carteras suelen incluir una mezcla de acciones, bonos y otros instrumentos financieros.

El primer paso, tanto en el asesoramiento personal como en el asesor robotizado, es determinar el perfil de riesgo del inversor mediante una prueba, determinando así los objetivos financieros de cara a seleccionar una cartera adaptada a cada cliente. Las preguntas que incluye la prueba están hechas con el fin de conocer la capacidad de ahorro, situación patrimonial, plazo de inversión y tolerancia al riesgo. Cada perfil de riesgo está ligado a una cartera con una distribución específica de activos financieros (bonos, materias primas, renta variable…), permitiendo optimizar el binomio rentabilidad-riesgo de las carteras gracias al efecto positivo de la diversificación.

El Robo Advisor lo que pretende es una reducción de costes para el inversor y eso lo consigue mediante la inversión automatizada en productos pasivos como es el caso de los Fondos Índice o los ETF. Con esta estrategia lo que se consigue es seguir la evolución de los Mercados intentando cumplir los objetivos del inversor más que intentar batir al propio Mercado.

Una vez que la inversión se ha puesto en marcha es necesario hacer un seguimiento de la cartera con el fin de conocer en todo momento el proceso de rentabilidad. Si por algún motivo la cartera no funciona según lo previsto, la cartera puede ser reajustada en función de su desviación respecto a la composición inicial.

El funcionamiento de todos los Robo Advisors son similares. Las diferencias entre unos y otros dependen de la composición de las carteras, cuándo y cómo hacen los rebalanceos, los importes de intermediación y, por supuesto, la rentabilidad.

Por tanto, para invertir en cualquier Robo Advisor hay que seguir los siguientes pasos:

  1. Hacer un test de idoneidad
  2. Crear una cartera de inversión adaptada a cada perfil de riesgo,
  3. Abrir una cuenta en el intermediario
  4. Realizar la transferencia del capital a invertir.

A partir de este momento, el Robo Advisor se encargará de la gestión de la cartera sin que el inversor tenga que hacer nada más que seguir de cerca los resultados por si hay que tomar algún tipo de acción.

Los Robo Advisor son útiles para el desarrollo de soluciones y planificar la gestión financiera, pero son reticentes a la hora de sustituir el contacto personal con el asesor financiero convencional.

Los Robo Advisor surgieron en Estados Unidos en los primeros años del siglo 21 a raíz de la crisis económica de 2008, cuando se puso en tela de juicio la figura de los asesores financieros tradicionales.

Los inversores se encuentran divididos entre los que piensan que es una herramienta útil, sin sustituir a la banca privada, y los que opinan que es otra opción para rentabilizar el ahorro, con unos costes muy ajustados.

Los clientes de banca privada exigen un tipo de inversión con asesoramiento personal debido a las intrínsecas complejidades fiscales o legales del propio inversor, sin embargo, para el inversor que busca rentabilidad a medio y largo plazo el modelo de inversión de los Robo Advisor son muy eficientes para cualquier volumen de patrimonio. Para el cliente habitual de la banca privada el Robo Advisor puede ser un complemento, pero no un sustituto, debido a que estos clientes buscan un asesoramiento integral, cosa que el Robo Advisor no ofrece. El banquero, en este caso, es insustituible porque utiliza todas las soluciones digitales a su alcance para beneficio del cliente. Para estos clientes, la tecnología la utilizan para obtener un mejor rendimiento y control de las inversiones, no como el motor principal que toma las decisiones de inversión.

Todos los sistemas de inversión que existen en el Mercado tienen sus ventajas y sus inconvenientes: los Robo Advisor no son diferentes.

Ventajas

  • Bajas comisiones de intermediación
  • Se invierte de forma muy sencilla
  • Reducido riesgo operacional, proceso automatizado
  • Regulados por CNMV y el Banco de España
  • Se accede con una mínima inversión
  • Asequible para cualquier inversor
  • Permiten aportaciones periódicas
  • Gestión de carteras delegadas (gestionadas no asesoradas)
  • Carteras diversificadas
  • Las carteras se adaptan a la evolución financiera del cliente
  • Accesibilidad a la evolución
  • Se evitan los riesgos emocionales, no se necesitan conocimientos de inversión
  • No se necesita mucho tiempo de dedicación
  • Acceso a productos institucionales.

Inconvenientes

  • Funcionan mejor en el largo plazo
  • Miedo a que una máquina gestione el ahorro
  • El perfil de riesgo -al ser tipo test- puede ser erróneo
  • Se puede cambiar la cartera de inversión no los activos que la forman
  • Poca protección ante la volatilidad
  • No todas las plataformas son baratas
  • Poca posibilidad de personalización
  • No están protegidos ante el riesgo país o divisa.

En lo que a fiscalidad se refiere, va a depender del propio activo financiero en el que se esté invirtiendo. Si existe venta de activos habrá que rendir cuentas al fisco. Sí, por el contrario, lo que existen son traspasos entre fondos, la visita al fisco se difiere hasta su venta.

Se puede decir que los Robo Advisor son una herramienta en proceso de expansión, haciéndose un hueco entre todo tipo de ahorradores/inversores que, a mi juicio, deberían tenerse en cuenta a la hora de diseñar una estrategia de inversión.

Son útiles para el desarrollo de soluciones y planificar la gestión financiera, pero son reticentes a la hora de sustituir el contacto personal con el asesor financiero convencional.

Los Robo Advisors han democratizado el acceso a la gestión de inversiones, proporcionando una opción asequible y eficiente para los inversores. Sin embargo, es esencial que los usuarios comprendan sus propias necesidades financieras y evalúen si un enfoque automatizado se alinea con sus objetivos y preferencias personales.

En resumen, los Robo Advisors son una herramienta valiosa para los inversores que buscan una solución de gestión de inversiones asequible y automatizada. Ofrecen una forma eficiente y objetiva de administrar carteras de inversión, pero no deben verse como un reemplazo completo de la orientación y el asesoramiento humano, especialmente para aquellos con necesidades financieras más complejas. Como cualquier inversión, es importante investigar y considerar cuidadosamente si un Robo Advisor es adecuado para sus objetivos financieros y nivel de comodidad con la automatización de inversiones.

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