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El pasado 27
de junio la OCDE ha hecho público su informe PISA 2022 sobre la evaluación de
la competencia financiera de los alumnos de 15 años, situándose 12 puntos por
debajo del rendimiento promedio de la OCDE. A pesar de esos datos, España es
uno de los países con menor desigualdad en competencia financiera entre el
alumnado desfavorecido y el favorecido. Pero el dato que no me sorprende, por
la edad de los encuestados, es que el 38% de los estudiantes considera que los
asuntos de dinero no son importantes para ellos. Ese dato indica la falta de
diálogo familiar con respecto al dinero y el triste legado que los docentes
muestran en este tipo de formación.
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Las finanzas
personales tratan de hacer una gestión ordenada de la vida económica de una
persona. En definitiva, se debe de conseguir que los activos sean mayores que
los pasivos, que el dinero que se gaste no sea mayor al que se gana y que el
dinero invertido en activos sea lo más productivo posible. Todos conocemos a
personas con altos ingresos que no llegan a fin de mes. También los hay que,
con ingresos más modestos, con voluntad, disciplina y esfuerzo logran metas
financieras positivas.
La vida
financiera está llena de decisiones importantes y desafiantes desde el mismo
momento en que se tiene contacto con el peculio.
En cualquier
ámbito de la vida se cometen errores, todos nos hemos equivocado alguna vez,
pero aprender de los errores que han cometido otros es lo más producente que
existe. Dentro de los errores, los financieros pueden tener consecuencias
nefastas en la economía familiar. Ser consciente de los errores que se pueden
interponer en el camino y tomar las medidas necesarias para evitar su impacto,
permite al individuo prepararse para afrontar cualquier desafío financiero y
aprovechar así las oportunidades de crecimiento.
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En tiempos de
los romanos, la expresión “cisne negro” se usaba como una metáfora de algo
“hipotéticamente posible, pero inexistente”: sería algo así como cierta cosa
tan rara que se podía ignorar. Tanto era así que el poeta romano Décimo Junio
Juvenal, autor de 16 sátiras escritas entre el primer y segundo siglo de
nuestra era, en la Sátira VI escribía: “sit
Formosa, decens, dives, fecunda,/ vetustos porticibus disponat avos,/ intactior
omni crinibus effusis bellum dirimente Sabina,/ rara avis in terris nigroque
simillima cycno…/ quis feret uxorem cui constant omnia?” (“Que sea hermosa,
decente, rica, fecunda,/que en sus pórticos alinee las vetustas figuras de sus
antepasados,/más intacta que aquellas Sabinas que con sus cabellos sueltos
impidieron una guerra,/ ave rara en esta tierra, muy semejante a un cisne
negro…/ pero ¿quién soportará a una mujer que no tenga defectos?”) en
referencia a la búsqueda de la mujer perfecta.
La teoría del
“cisne negro” es una metáfora que describe un suceso inesperado y de un gran
impacto. Fue desarrollada por el filósofo e investigador libanés Nassim
Nicholas Taleb remontándose su origen al siglo XVII. Hasta ese momento, se
pensaba que todos los cisnes eran de color blanco, pero ese descubrimiento
inesperado en Australia cambió por completo la percepción que existía por aquel
entonces.
Las finanzas forman parte de la vida de toda persona para cualquier actividad que desee realizar. Siempre ha sido necesario conocer a fondo la situación financiera familiar, pero, en el fondo, todo depende de la capacidad de manejar las finanzas personales. En el caso de que esta actividad no sea posible realizarla por nuestros propios medios, no solo por la variedad de posibilidades, sino por el esfuerzo que implica la planificación y la monitorización del dinero constantemente, existe la figura del asesor financiero. Pero, la tecnología también ha llegado al mundo de la inversión de la mano del “Robo Advisor” o Asesor Robotizado.
Un Robo Advisor es un servicio de gestión financiera
automatizada. Las inversiones son seleccionadas por una máquina en base a unos
algoritmos previamente programados según el perfil de riesgo del cliente,
sustituyendo, en gran medida, al asesor financiero tradicional. Paralelamente,
un equipo de personas es el encargado de seleccionar los activos financieros
que van a formar parte de cada estrategia, que serán las que nutran de
información al Robo Advisor para que cree las diferentes carteras de inversión ajustadas
a cada perfil de riesgo. Este
enfoque combina la tecnología avanzada con estrategias de inversión para
ofrecer asesoramiento financiero automatizado y accesible. En esencia, utiliza
algoritmos y software para analizar la información financiera de los clientes
y, en función de sus objetivos y tolerancia al riesgo, recomienda una cartera
diversificada de inversiones. Estas carteras suelen incluir una mezcla de acciones,
bonos y otros instrumentos financieros.
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Las finanzas
no son muy diferentes a la vida cotidiana. Los errores financieros,
normalmente, se resuelven con dinero. Pero mejor está no cometerlos y, la mejor
forma de no cometerlos es que alguien te advierta de lo que es un error para
así poder esquivarlo sobradamente. En finanzas, los errores de la juventud nada
tienen que ver con los que se cometen en la edad adulta. Y nada tienen que ver
con los que se cometen cercanos o ya metidos en la edad de oro.
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La psicología
influye en cada una de las decisiones que tienen que tomar las personas. En
este sentido, el mundo de la inversión no es diferente debido a que el inversor
tiene que arriesgar su propio patrimonio, a sabiendas de que las emociones formarán
una parte muy importante del negocio, hasta tal punto que si no son controladas
serán quienes marquen la línea del éxito o del fracaso.
No es difícil encontrar a gente que piensa que el ahorro
depende únicamente del dinero que se ingresa. En parte tiene su lógica: si se gana
poco, es posible que la mayor parte se destine a lo cotidiano, mientras que, si
los ingresos son más abultados, es posible que se pueda destinar una partida a
algún capricho o incluso al ahorro.
El autor, Nassim Nicholas Taleb, de origen libanés, se define como “empirista y escéptico”. Ensayista de éxito y autor de varios libros. Trader en productos derivados, gestor de Hedge Funds y profesor en la Universidad de Massachusetts. Matemático empírico, analista del comportamiento económico del individuo, investigador de las reglas y la lógica de la suerte, de la probabilidad, del saber y de la incertidumbre.
El término de “Cisne Negro” proviene, según parece, de la expresión latina “un ave rara en la tierra, y muy parecida a un cisne negro”. Esta frase, aludiendo a una declaración de imposibilidad, era muy utilizada en el Londres del siglo XVI. Es obvio que en esta época no se conocía ningún cisne negro. En 1697 se llegó a Australia y se descubrió que los cisnes también podían ser negros.
Esto quiere decir que muchas de las creencias que inicialmente pueden ser irrefutables, incluso por evidencia empírica, en un momento dado se desmoronan, aunque provengan de la observación y la experiencia. Prueba de ello lo tenemos actualmente viendo que cada poco aparece un “Cisne Negro” al estar el mundo intercomunicado como lo tenemos ahora.
El pasado 31
de octubre, de una forma prácticamente desapercibida, se celebró el Día Mundial
del Ahorro. Esta iniciativa, instituida por el Congreso Internacional del
Ahorro en 1924, pretende movilizar a la ciudadanía hacia una mejor
planificación de las finanzas personales y familiares intentando desarrollar
una mayor consciencia de que el consumismo desmesurado no es compatible con el
ahorro. En nuestro país, esta iniciativa no ha tenido demasiado eco,
atribuyéndolo los expertos a que se celebra en las vísperas de un día festivo
de gran arraigo popular como es el día de Todos los Santos y, de forma
mediática, tampoco tiene demasiada importancia al diluirse entre la noticia del
cambio horario y de cómo este hecho influye en el ahorro energético. El caso es
que ese día, en Twitter, apenas si había alguna pequeña referencia con el hashtag
#DíaMundialDelAhorro o #DíaDelAhorro.
La capacidad
del ahorro es inversamente proporcional al gasto: a mayor gasto, menor ahorro.
Una buena prueba de ello la tenemos con el aumento de la tasa de ahorro justo
cuando la crisis nos azotó con más virulencia; según ha ido llegando la
recuperación económica el ahorro de las familias se ha ido reduciendo en la misma
proporción que ha ido aumentando el gasto. Ahora, en época de pandemia, con el
confinamiento, la capacidad de ahorro no ha aumentado, lo que ha ocurrido es
que ha disminuido la capacidad de consumo. Ese ahorro latente se convertirá en
consumo en cuanto finalice el periodo de confinamiento, por eso no se puede
considerar “ahorro para el futuro” como tal. Tanto es así, que la tasa actual
del ahorro en España es cuatro puntos inferior a la media europea.