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7 de marzo de 2025

¿Qué relación existe entre la fábula del ajedrez y el interés compuesto?

El chaturanga es un antiguo juego originario de la India y del cual parece prevenir el ajedrez tal como lo conocemos hoy en día. Sin embargo, en el libro persa “Shāhnāmeh” del siglo XI (“El Libro de los Reyes” o “La Épica de los Reyes”, obra poética y la epopeya nacional del mundo de habla persa) se habla de una leyenda, la Leyenda de Sissa, sobre el origen del ajedrez. Bien es verdad que cuenta con varias versiones posteriores y todas ellas incorporan el mismo problema de progresión geométrica.

En el libro “El hombre que calculaba” (novela que al mismo tiempo se puede considerar como un libro de problemas y curiosidades) también existe una versión similar con el mismo argumento.

Dice la leyenda que, hace mucho tiempo, reinaba en la India un rey (dependiendo de la versión, tenía diferentes nombres: Sheram, Shihram, Rai Bhalit…) que perdió a su hijo en una de las batallas contra uno de sus enemigos y eso lo dejó profundamente triste, hasta el punto de que nada de lo que le ofrecían lograba alegrarle.

Un buen día, un tal Sissa, pidió audiencia con el rey para presentarle un juego que, aseguró, conseguiría divertirle y recuperar la alegría que había pedido tras la muerte de su hijo. Ese juego era el ajedrez. Sissa le explicó las reglas del juego al rey y jugaron durante horas. El rey quedó maravillado con ese juego porque, además de quitarle la pena en la que estaba sumido, reflejaba la importancia de cada pieza y la necesidad de estrategia, cooperación y previsión.

6 de abril de 2021

El efecto Mateo

En esta bitácora, cuando hablaba de la Biblia como libro de enseñanza financiera, decía que era sorprendente que Jesús hablara más veces del dinero que del cielo y del infierno. Pues he aquí otro ejemplo de ello.

La expresión “efecto Mateo” proviene de la cita bíblica que aparece en la Parábola del Sembrador y en la Parábola de los Talentos del Evangelio de San Mateo (Mateo 13,12 y Mateo 25,29, respectivamente), en la Parábola de las Diez Minas del Evangelio de San Lucas (Lucas 19,26) y en la Parábola del Sembrador del Evangelio de San Marcos (Marcos 4,25): “porque a quien tiene, se le dará y sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará”.

Robert K. Merton (1910 – 2003), profesor de Sociología de la Ciencia en Harvard, en Tulane y en la Universidad de Columbia, dejando de lado lo eclesiástico de la cita bíblica, fue el primero que utilizó el concepto de “efecto Mateo” aplicándolo a la producción científica y explicándolo en su artículo The Matthew effect in sciencie publicado en 1968 en Science, teniendo un gran impacto y extendiéndose a otras disciplinas como la psicología, la educación, las finanzas… Decía Merton que un científico de nombre reconocido tendrá menos problemas para hacer valer sus investigaciones, sobre un determinado tema, que otro cuyo nombre y habilidades todavía sean desconocidas: tanto el éxito como el reconocimiento queda siempre relegado a una misma minoría privilegiada, dándose el caso que en la mayoría de las ocasiones los inventos científicos no se le atribuyen al que lo descubrió en primer lugar.