![]() |
Foto by pixabay.com |
El aumento del precio de la vivienda en comparación con los sueldos está generando una situación alarmante, hasta el punto de amenazar el futuro de toda una generación, afectando directamente a las decisiones de vida de muchos jóvenes, que, estando en la edad de independizarse, tienen que prolongar la estancia con sus padres más tiempo del deseado. En definitiva, emanciparse se ha convertido en un sueño casi imposible porque ni la compra ni el alquiler está al alcance de todos.
España es un país en el que los jóvenes no tienen acceso a la vivienda. La imparable subida del precio de los inmuebles está acompañada de un aumento aún mayor de los alquileres. Y, es posible, que lo peor esté todavía por llegar: según el Banco de España, se necesitan 7,5 años de renta bruta para adquirir una vivienda, en los años 80 sólo eran necesarios 2,9 años, pero en el 2007 la tasa llegó a los 9,37 años, lo que revela que aún hay recorrido al alza. La demanda no cesa de aumentar debido a la falta de oferta, a la escasez de vivienda nueva, al crecimiento demográfico, al aumento de los hogares unipersonales, a las modificaciones legislativas y a la incipiente bajada de tipos. Por el lado de la oferta, está completamente constreñida. Lógicamente, la dificultad para acceder a una vivienda va a depender de la zona geográfica: no se dan las mismas circunstancias en las capitales que en la periferia.
Los paganos de todo este desaguisado son los jóvenes porque, por el lado del alquiler están los precios muy altos y por el lado de la compra la vivienda está cara. Ambas situaciones se dan cuando el joven se está iniciando en el mundo laboral y sin tiempo para haber acumulado ahorro. Según el portal Idealista, alquilar una vivienda tiene un coste mucho más elevado que la cuota hipotecaria a la que se debería hacer frente, aunque en este último caso hay que hacer un aporte importante a modo de entrada y gastos de adquisición. La teoría económica va más allá, corroborando que conviene más comprar que alquilar debido a que el esfuerzo financiero para pagar el alquiler se encuentra en máximos en la mayoría de las ciudades, superando al de la hipoteca. Para aclarar el anterior postulado, la teoría económica dice que el pago de los intereses de un préstamo hipotecario debería de ser igual a la cuota del alquiler, y, en la situación actual, claramente no es así.
El alquiler es más caro que la compra y, además, se convierte en una trampa porque los que acuden al alquiler es porque no tienen el ahorro necesario para poder comprar una vivienda y se ven forzados a alquilar. Al ser el alquiler muy elevado, consume muchos recursos económicos impidiendo el ahorro. Un bucle que obliga a mantenerse más tiempo en alquiler lo que provoca que cada vez menos jóvenes puedan optar a una casa en propiedad. Las grandes ciudades y sus alrededores son donde más se ha incrementado el precio de la vivienda, pues los flujos de población se siguen centrando ahí.
La necesidad natural de emanciparse hace que cada vez más padres se interesen por viviendas en las que ellos no van a residir. Según el propio sector inmobiliario, aproximadamente el 10% de los posibles compradores de vivienda son progenitores que les echan una mano a sus hijos. Porcentaje que se ha duplicado desde 2021 y nada indica que la situación tienda a mejorar.
Un estudio de Fotocasa, refiriéndose a la dificultad que tienen los jóvenes para acceder a una vivienda, indica que casi el 60% de los jóvenes, que ni compran ni alquilan, lo hacen por problemas de dinero. Pero el 50% indica que otro de sus problemas es el de no encontrar una vivienda que se adapte a sus gustos y necesidades.
España, junto con Italia, es uno de los países donde los jóvenes menores de 35 años siguen viviendo en el hogar familiar. Entre 18 y 34 años, dos de cada tres personas viven con sus padres o dependen de ellos.
La compra de una vivienda es un aspecto que está muy focalizado en nuestra sociedad. Tener una vivienda en propiedad ha sido la inversión más importante de los españoles, creándose toda una cultura de la propiedad alrededor de ella. Pero la cultura de la propiedad entorno a la vivienda se desmorona si no se puede acceder a ella. Es necesario que las condiciones económicas favorezcan el acceso. Aunque alquilar para vivir ha crecido mucho, el objetivo de la mayoría es tener un piso en propiedad. La dificultad para comprar una casa es una tendencia histórica. Cada generación tiene más dificultades para acceder a la vivienda que la anterior, y principalmente por el desequilibrio existente entre los ingresos y el precio de la vivienda. Este detalle también genera otros riesgos añadidos: cuando no se tiene una vivienda propia se reduce la capacidad de ahorro, de inversión y la formación de patrimonio. La falta de acumulación de riqueza provoca grandes distorsiones ante posibles crisis económicas. Depender del alquiler en el largo plazo puede generar inseguridad financiera debido a las posibles subidas de precio. Esta situación no sólo afecta a la compra de una casa, afecta a la estabilidad financiera de toda una generación: los jóvenes actuales que están en edad de emanciparse. Un hogar no sólo es un lugar donde cobijarse, es un espacio donde una persona puede construir su propio proyecto de vida.
En fin, acceder a una vivienda en propiedad es uno de los desafíos más importantes para las nuevas generaciones que se acrecienta con la falta de experiencia y conocimiento sobre los trámites financieros y legales que lleva consigo. La educación financiera es fundamental para comprender la planificación presupuestaria, el ahorro, el manejo de la deuda, los tipos de préstamos y las opciones de financiación disponibles. No comprender estos temas da lugar a dificultades en la capacidad de ahorro necesaria para el pago inicial de una vivienda, así como entender todas las implicaciones financieras que trae consigo el largo plazo de un préstamo hipotecario.
El Banco de España en su último estudio (“El mercado del alquiler de vivienda residencial en España”) indica que los menores de 35 años están siendo expulsados del mercado de la compraventa y se están desplazando hacia el mercado del alquiler, cada vez más tensionado en demanda y precios porque este mercado no está preparado para recibir la gran demanda juvenil e inmigrante. Uno de los motivos es la subida de precios de los inmuebles en comparación con los sueldos y, otro, el endurecimiento de las condiciones hipotecarias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario