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8 de septiembre de 2026

“Padre rico, padre pobre” de Robert T. Kiyosaki

Pocos libros de finanzas personales han dejado una huella tan reconocible como Padre rico, padre pobre. Desde su publicación en 1997, el título de Robert T. Kiyosaki ha pasado de mano en mano y ha conseguido algo que no resulta sencillo en un libro sobre dinero: hacer que personas que nunca habían pensado demasiado en sus finanzas empezaran a preguntarse qué estaban haciendo con ellas.

La historia parte de la comparación de dos padres; de dos formas de entender el trabajo, el dinero y la riqueza. Uno confía en la educación, en conseguir un buen empleo y en la seguridad que proporciona un sueldo. El otro mira el dinero desde una perspectiva empresarial y plantea que trabajar no debería ser el destino final, sino una herramienta para construir patrimonio.

La pregunta que queda flotando desde las primeras páginas es incómoda. ¿Basta con trabajar, cobrar un salario y ahorrar para alcanzar la libertad financiera?

Kiyosaki escribió el libro cuando Internet todavía estaba dando sus primeros pasos y expresiones que hoy forman parte del lenguaje habitual, como ingresos pasivos, independencia financiera o educación financiera, apenas tenían presencia en la conversación cotidiana. Con el paso de los años, algunas de sus ideas han perdido fuerza y otras necesitan bastantes matices.

Padre rico, padre pobre no es tanto un libro para aprender a hacerse rico como un libro para aprender a pensar sobre el dinero.

26 de julio de 2022

Los inmuebles, el activo más antiguo y preferido de los ahorradores

Foto by pixabay.com
El ahorro real viene de la mano de la tenencia de activos, que no se deben de confundir con los pasivos. Confundir activo con pasivo da lugar a que las finanzas personales del inversor doméstico generen problemas que afectan de lleno a la economía familiar. La diferencia entre activo y pasivo radica en que el activo es capaz de originar ingresos y derechos de cobro, mientras que el pasivo ocasiona gastos y obligación de pagos. De una forma contable, el conjunto de bienes y derechos componen el activo, al contrario que las obligaciones que conforman el pasivo.

Un activo no es más que un bien, que tiene un valor y que alguien posee para que sea capaz de generar beneficios económicos en el futuro. Todos los activos tienen el potencial de generar un beneficio a su poseedor mediante su disfrute, su intercambio o su venta.

Por otro lado, un inmueble es un bien que no es transportable porque supondría la posibilidad de su deterioro. Por eso, su principal característica es que se mantienen fijos e inmóviles en su lugar de estancia inicial. Así, se puede decir que un edificio, una construcción, una tierra o, incluso, una mina tienen la consideración de bienes inmuebles o bienes raíces.