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En lo que a
financiación se refiere, los problemas suelen venir por la limitación de
dinero, de tiempo y de información adecuada que, todos juntos, pueden hacer
inviable cualquier proyecto de inversión.
A la hora de
adquirir una vivienda se pasa por diferentes etapas hasta llegar a la entrega
de las llaves. Cada etapa tiene su propia complejidad, existiendo diferentes
trámites y gestiones, que es necesario conocer. Asimismo, no se pueden cometer errores en
ninguna de las partes del proceso. Por ello, no está demás contratar los
servicios de un profesional que será el encargado de llevar todo el proceso, o
al menos aquel en que nos encontremos más limitados. Tal sería el caso de los
préstamos hipotecarios.
Un préstamo es
algo que va a acompañar al prestatario durante muchos años y condicionará, en
gran medida, la salud financiera familiar, restringiendo hasta el modo de vida
y la propia capacidad de ahorro. Además, suele ir acompañado de la adquisición
de otros productos bancarios vinculados a él con el fin de reducir la tasa de
interés. Me refiero a los seguros de vida, seguros de hogar, planes de
pensiones, tarjetas de crédito o débito, etc.
En el pasado,
los clientes solían ser fieles a su entidad bancaria y en ella hacían todas sus
operaciones bancarias, incluidas las relativas a las hipotecas. Actualmente, el
cliente ya no está tan vinculado a su banco de toda la vida y no tiene ningún
problema a la hora de cambiar de entidad con el fin de conseguir mejores
condiciones y tarifas. Por este motivo, la intermediación bancaria ha hecho
mucho por los clientes consiguiendo que las entidades se esfuercen por ofrecer
mejores condiciones. Y para más inri, conseguir un préstamo hipotecario es
mucho más complejo que conseguir un préstamo personal, por lo que la figura de
un intermediario, en cualquiera de sus formas, hace que todo el proceso sea más
fácil para las dos partes: prestamista y prestatario.
En el campo
de la intermediación hipotecaria existen varios tipos de asesores que son
capaces de facilitar todo el proceso. Estos profesionales, a diferencia de las
entidades bancarias que tienen un horario preestablecido, son conocidos por su
flexibilidad horaria, ahorrando estrés, tiempo y dinero. Estoy hablando de la
figura del bróker, el asesor y el gestor hipotecario.
Cada uno
desempeña una serie de funciones con unas determinadas características que,
todo hay que decirlo, en muchos casos, se solapan y sus diferencias rozan la
sutilidad. Todos tienen en común servir de ayuda a los prestatarios y
ahorrarles el tiempo que gastarían si ellos mismos acudiesen a cada sucursal
bancaria para conseguir las mejores ofertas. De lo que se trata es de buscar el
mejor apoyo posible y que se ajuste a nuestras expectativas, por eso, estos
profesionales tienen dos de las mayores ventajas que existen: tienen la
información y la formación precisa. Por tanto, pueden ayudarnos a conseguir
nuestros objetivos y ajustarlos a nuestra forma de vida financiera minimizando
los riesgos e incrementando el rendimiento.
Bróker hipotecario
El bróker o
intermediario hipotecario es la persona que actúa como mediador a la hora de
contratar un préstamo hipotecario, encargándose de conseguir unas mejores
condiciones que si el propio prestatario lo hiciese de forma directa con la
entidad. Con la información que posee de las diferentes entidades bancarias y
sus ofertas, es capaz de realizar un análisis del solicitante y ofrecerle las
mejores condiciones según el abanico del mercado. Su actividad en la
negociación es compleja debido a que interviene en varios procesos, pudiendo
incluir la compraventa, y no abandona el proceso hasta la entrega de las
llaves. Su cualificación le implica tener una formación específica sobre banca,
mercado inmobiliario, fiscalidad y formalización de hipotecas.
Asesor hipotecario
El asesor
hipotecario es un profesional del mercado hipotecario que tiene como labor
profesional la de ayudar al cliente a conseguir una hipoteca que más le
convenga entre las entidades con las que trabaja. Conocen las particularidades
de cada entidad para así poder orientar al cliente hacia la que mejor se adecue
a sus necesidades en función de su situación. Su trabajo hace que se agilice la
búsqueda y contratación del préstamo hipotecario que mejor se adapte a su
personalidad financiera, debido a que tiene contacto directo con los
departamentos de riesgo de las diferentes entidades prestamistas obteniendo una
respuesta rápida sobre la viabilidad de la hipoteca. El servicio de
asesoramiento incluye también la información obtenida sobre la situación
personal y financiera del prestatario, así como los riesgos existentes que este
pueda tener a lo largo de la vigencia del contrato de préstamo hipotecario. Su
trabajo finaliza el día de la firma de la hipoteca.
Gestor personal hipotecario
El gestor
personal hipotecario (no confundir con el gestor de activos financieros) es una
figura vinculada a la entidad financiera, de tal forma que cada entidad cuenta
con la suya propia. Su misión es guiar al cliente en todo el proceso de
contratación hasta el momento de la firma. Normalmente, el cliente mantendrá
una relación con este gestor mientras permanezca en la entidad. Se encargará
también de la orientación de las decisiones financieras que puedan ir surgiendo
en el futuro y sean compatibles con el estudio previo que se la ha hecho al
prestatario por parte de la entidad. Las funciones del gestor personal son muy
específicas porque están sumamente ajustadas a cada cliente y también a la
propia vinculación que tenga con la entidad.
En
definitiva, existen múltiples opciones para poder llevar a cabo la tramitación
de una hipoteca. De esta manera se podrán conocer todas las opciones y elegir
la que mejor se adapte a las necesidades de cada hipotecado.
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