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6 de enero de 2026

La economía es cíclica, y eso es bueno para las finanzas

Foto by pixabay.com
Si existe una certeza en economía, es su carácter cíclico. Las economías crecen, se frenan, en ocasiones retroceden y posteriormente vuelven a crecer. Para muchas personas, este comportamiento genera ansiedad: el temor al desempleo en una recesión, la incertidumbre en los mercados bursátiles o la pérdida de poder adquisitivo durante fases inflacionarias. Sin embargo, en el ámbito de las finanzas personales, comprender y anticipar los ciclos económicos constituye una de las herramientas más eficaces para construir patrimonio. Lejos de ser una amenaza constante, la ciclicidad económica representa una oportunidad recurrente para quienes saben interpretarla.

Más que temer al ciclo económico, resulta razonable aprender a convivir con él. Al igual que ocurre en la naturaleza, donde las estaciones cumplen funciones específicas, las distintas fases económicas desempeñan roles que, bien entendidos, pueden convertirse en palancas estratégicas para la toma de decisiones financieras.

29 de julio de 2025

Principios esenciales para no naufragar en la Bolsa

La inversión en Bolsa sigue generando recelos y malentendidos en amplias capas de la sociedad. Se la asocia, muchas veces de forma injusta, con la especulación, el riesgo excesivo o incluso con el juego. Sin embargo, cuando se practica con sensatez, formación y una estrategia clara, puede convertirse en una herramienta poderosa para construir patrimonio a largo plazo, proteger los ahorros frente a la inflación y diversificar fuentes de rentabilidad.

Lejos de ser un terreno reservado a analistas de traje y corbata o a adictos a las pantallas y a los gráficos, la inversión bursátil está al alcance de cualquier persona con una mínima capacidad de ahorro y voluntad de entender las reglas básicas del juego. Porque, en efecto, esto no va de adivinar el futuro, ni de encontrar la próxima startup milagrosa, ni de seguir la moda de turno. Invertir en Bolsa es una práctica que requiere método, paciencia y una relación madura con el dinero.

En un entorno en el que las cuentas corrientes no ofrecen rentabilidad, los productos garantizados apenas cubren la inflación y el sistema público de pensiones afronta un futuro incierto, no invertir también es una decisión. Y no siempre la mejor. Pero hacerlo sin preparación, sin objetivos claros y dejándose llevar por impulsos, es casi garantía de tropiezos.

Estos principios no pretenden ser un manual cerrado, pero sí ofrecen un conjunto de ideas fundamentales que ayudan a tomar decisiones más conscientes, más prudentes y, sobre todo, más alineadas con el verdadero espíritu de la inversión.

20 de mayo de 2020

Se perderá una oportunidad, pero no se perderá dinero


Con relativa frecuencia ocurre que el valor que se llevaba tiempo siguiendo ha zarpado y nos ha dejado al lado del muelle diciendo adiós con el pañuelo: “lo he estado siguiendo y al final se me ha escapado”. No pasa nada. Siempre estará ahí, por lo que habrá otra oportunidad. Es mejor haber perdido esa oportunidad que haber perdido dinero. Nunca ha sido bueno quedarse enganchado en las alturas y mirando hacia abajo.

La recomendación en ese caso es tener un precio de entrada a partir del cual ya no se entra. Si la orden inicial de compra se ejecuta, ideal. Si no se ejecuta, no pasa nada, únicamente se ha perdido una posibilidad y se paga con el coste de oportunidad. Seguidamente, se genera y se simula otro escenario que muestre la probabilidad de evolución del valor elegido.