27 de enero de 2026

Cuatro quimeras económicas que conviene desmontar

La historia del pensamiento económico está llena de ideas útiles, pero también de atajos intelectuales que, con el tiempo, se han convertido en quimeras. Construcciones teóricas elegantes, coherentes sobre el papel, que ayudan a ordenar la realidad, pero que se desmoronan cuando se las somete al contraste con los hechos. En el ámbito de los mercados financieros y de la economía de libre mercado, cuatro de estas quimeras siguen muy presentes en el debate público y en buena parte del discurso divulgativo: la armonía automática de los mercados, su supuesta estabilidad intrínseca, la posibilidad de predecir beneficios de forma consistente y la figura del llamado Homo economicus. Conviene analizarlas con calma, sin caricaturas, pero también sin indulgencia.

La quimera de la armonía: cuando se confunde coordinación con bondad

Una de las ideas más persistentes es la de que los mercados, dejados a su libre funcionamiento, tienden de manera natural a generar buenos resultados para todos. Esta quimera parte de una confusión habitual entre dos conceptos distintos: coordinación y bienestar. Es cierto que los mercados son extraordinarios mecanismos de coordinación descentralizada, permitiendo permiten que millones de decisiones individuales se integren en precios, señales y flujos de recursos. Pero de ahí no se desprende que los resultados sean siempre deseables, ni mucho menos equitativos.

14 de enero de 2026

¿Qué es y cómo detectar la reduflación?

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La inflación no siempre se manifiesta de forma evidente en el precio que aparece en la etiqueta. En muchas ocasiones no hay subidas visibles, no hay cifras redondas al alza ni avisos claros. Sin embargo, el impacto existe y es real. Simplemente adopta una forma más discreta: envases más pequeños, menos cantidad de producto o formatos aparentemente idénticos que esconden una reducción silenciosa del contenido.

Este fenómeno, conocido como shrinkflation o reduflación, se ha extendido con fuerza en los últimos años y afecta de manera transversal a productos de alimentación, limpieza y cosmética. El consumidor paga lo mismo, pero recibe menos. El resultado es una pérdida gradual de poder adquisitivo que pasa desapercibida en el día a día, pero que se acumula mes a mes.

Detectar este tipo de inflación encubierta se ha convertido en una habilidad básica para proteger la economía doméstica. No se trata de desconfiar de todo, sino de observar con criterio y comprar con información.

6 de enero de 2026

La economía es cíclica, y eso es bueno para las finanzas

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Si existe una certeza en economía, es su carácter cíclico. Las economías crecen, se frenan, en ocasiones retroceden y posteriormente vuelven a crecer. Para muchas personas, este comportamiento genera ansiedad: el temor al desempleo en una recesión, la incertidumbre en los mercados bursátiles o la pérdida de poder adquisitivo durante fases inflacionarias. Sin embargo, en el ámbito de las finanzas personales, comprender y anticipar los ciclos económicos constituye una de las herramientas más eficaces para construir patrimonio. Lejos de ser una amenaza constante, la ciclicidad económica representa una oportunidad recurrente para quienes saben interpretarla.

Más que temer al ciclo económico, resulta razonable aprender a convivir con él. Al igual que ocurre en la naturaleza, donde las estaciones cumplen funciones específicas, las distintas fases económicas desempeñan roles que, bien entendidos, pueden convertirse en palancas estratégicas para la toma de decisiones financieras.