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Si existe una
certeza en economía, es su carácter cíclico. Las economías crecen, se frenan,
en ocasiones retroceden y posteriormente vuelven a crecer. Para muchas
personas, este comportamiento genera ansiedad: el temor al desempleo en una
recesión, la incertidumbre en los mercados bursátiles o la pérdida de poder
adquisitivo durante fases inflacionarias. Sin embargo, en el ámbito de las
finanzas personales, comprender y anticipar los ciclos económicos constituye
una de las herramientas más eficaces para construir patrimonio. Lejos de ser
una amenaza constante, la ciclicidad económica representa una oportunidad
recurrente para quienes saben interpretarla.
Más que temer
al ciclo económico, resulta razonable aprender a convivir con él. Al igual que
ocurre en la naturaleza, donde las estaciones cumplen funciones específicas,
las distintas fases económicas desempeñan roles que, bien entendidos, pueden
convertirse en palancas estratégicas para la toma de decisiones financieras.