Existen expresiones bursátiles que han logrado sobrevivir al paso del tiempo porque condensan en pocas palabras una realidad que ni siquiera muchos tratados académicos consiguen explicar con la misma claridad. Son frases sencillas, casi poéticas, pero cargadas de experiencia acumulada.
Imagen sintética
Cuando la Bolsa encadena máximos históricos y las subidas parecen no tener fin, suele recordarse que «las ramas de los árboles nunca llegarán hasta el cielo». En los momentos de mayor pesimismo, cuando las caídas dominan los titulares y la incertidumbre se instala en los mercados, aparece la idea opuesta. Entonces se dice que «las raíces de los árboles nunca llegarán al infierno».
Aunque parezcan imágenes contradictorias, ambas describen exactamente el mismo fenómeno. Hablan de los límites de los excesos humanos.
