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Las finanzas
personales tratan de hacer una gestión ordenada de la vida económica de una
persona. En definitiva, se debe de conseguir que los activos sean mayores que
los pasivos, que el dinero que se gaste no sea mayor al que se gana y que el
dinero invertido en activos sea lo más productivo posible. Todos conocemos a
personas con altos ingresos que no llegan a fin de mes. También los hay que,
con ingresos más modestos, con voluntad, disciplina y esfuerzo logran metas
financieras positivas.
La vida
financiera está llena de decisiones importantes y desafiantes desde el mismo
momento en que se tiene contacto con el peculio.
En cualquier
ámbito de la vida se cometen errores, todos nos hemos equivocado alguna vez,
pero aprender de los errores que han cometido otros es lo más producente que
existe. Dentro de los errores, los financieros pueden tener consecuencias
nefastas en la economía familiar. Ser consciente de los errores que se pueden
interponer en el camino y tomar las medidas necesarias para evitar su impacto,
permite al individuo prepararse para afrontar cualquier desafío financiero y
aprovechar así las oportunidades de crecimiento.
Gastar más
dinero del que se gana, endeudarse injustificadamente, no ahorrar y no invertir
el ahorro son algunos de los errores más comunes que se cometen poniendo en
peligro la salud financiera.
Construir una
buena base financiera es algo que está al alcance de cualquiera, lo único
necesario para conseguirlo es diseñar un plan financiero que evite los
principales errores que se suelen cometer en la administración de los caudales.
Un estudio
llevado a cabo por Fintonic en el año 2019 con motivo del Día Mundial del
Ahorro reveló que:
- Sólo uno de cada dos españoles llega a fin de mes.
- La tasa de ahorro se sitúa en el 4,2%, pero el 53% no llega a fin de mes.
- La mayoría de la población no podría vivir más de un mes sin ingresar por ser el importe del ahorro muy limitado.
Por tanto, no
estará de más hacer un recorrido por los errores financieros más comunes.
Evitarlos formará parte de la piedra angular de una buena salud financiera.
En España,
los encargados de regular y supervisar las prácticas financieras son la
Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y la Dirección General de
Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP). Para cualquier decisión financiera que
se quiera tomar es conveniente estar al tanto de esas regulaciones que, sin
lugar a ninguna duda, afectarán de lleno a la planificación del ahorro y la
inversión.
Usar tarjetas
de crédito para la compra de artículos cotidianos se ha vuelto algo habitual
entre los consumidores, pero no siempre es lo más adecuado, los intereses
pueden aumentar la deuda de forma exponencial.
Comprar
cualquier bien o servicio que supere las capacidades económicas pueden ser
motivo de quiebra para las finanzas personales.
NO AHORRAR PARA EL FUTURO
Ahorrar es
reservar una parte del dinero actual para gastarlo en el futuro. El futuro es
impredecible por lo que no tener un fondo de emergencia para “lo que pueda
ocurrir” es uno de los errores financieros más comunes y peligrosos: si ante
una emergencia no se dispone de ahorro significa enfrentarse a una de las
dificultades financieras más comunes, pudiendo comprometer la economía
familiar.
Lo
recomendable sería tener un fondo de emergencia que fuese capaz de cubrir, al
menos, de tres a seis meses de los gastos cotidianos.
No contar con
un fondo de emergencia implica una falta absoluta de previsión y un riesgo de
sobreendeudamiento. Ahora bien, este fondo de emergencia tiene que estar
separado de los ahorros.
Ahorrar no
siempre es fácil, sobre todo si no hay voluntad. Cuando a duras penas se llega
a final de mes, el ahorro pasa a un segundo plano. Sin embargo, si el ahorro se
plantea como un gasto más, la cosa cambia y el ahorro se hace realidad.
NO DIVERSIFICAR LAS INVERSIONES
No es una
buena idea colocar el ahorro en un único activo. Sin embargo, distribuir la
inversión en diferentes activos es clave para mitigar el riesgo.
En este caso,
si la base de conocimientos financieros es escasa o nula lo más recomendable
sería buscar el asesoramiento financiero de un profesional.
El ahorro
personal debe de estar colocado en entidades y activos que se ajusten a las
políticas personales de inversión. La desinformación se puede conseguir
variando los activos, los sectores y los mercados.
En
definitiva, no diversificar y no hacer un seguimiento de las inversiones puede
hacer que aumente el riesgo para el ahorrador.
IGNORAR LAS OBLIGACIONES TRIBUTARIAS
Una de las
mejores ideas es familiarizarse con los impuestos que recaerán en el ahorro y
en las inversiones que se llevarán a cabo. No planificarlos adecuadamente
dará lugar a sorpresas desagradables cuando haya que hacer las correspondientes
liquidaciones. También, no aprovechar las opciones que ofrece el ahorro fiscal
puede dar lugar a pagar más impuestos que los necesarios.
Todas las
decisiones financieras que se tomen llevan aparejados unas implicaciones
fiscales que si no se conocen se debería acudir a un asesor fiscal para evitar
males mayores.
Invertir
también es aprovechar las opciones de ahorro fiscal disponibles.
DESCONOCIMIENTO DEL FLUJO DEL EFECTIVO
Al no
monitorizar el flujo del efectivo no se tendrá una idea clara de los ingresos y
gastos, no pudiendo tomar las decisiones más acertadas en materia de gastos,
financiación e inversión.
No hacer un
seguimiento del movimiento del dinero se puede llegar, sin saberlo, a una
situación, por ejemplo, de insolvencia, comprometiendo la economía familiar.
NO CONTROLAR LOS GASTOS
Los gastos
son los causantes directos del desequilibrio financiero personal. Por lo tanto,
una adecuada y efectiva gestión de los gastos es un factor determinante para
lograr los objetivos.
Los gastos
son inevitables, por lo que no es una tarea fácil hacer de ellos una buena
gestión. Si la gestión es pésima, puede ocasionar una situación financiera poco
saludable.
El gasto es
acumulativo, entonces, la pérdida de un euro constante acaba convirtiéndose en
un derroche irrecuperable.
El
endeudamiento proviene de que los gastos son mayores que los ingresos. Aunque
muchas veces es inevitable endeudarse, el único beneficiario de ello es el
prestamista.
Nunca se debe
de hacer un gasto sobre lo que no se necesita, de manera que no aflore el
sentimiento de que se desperdició el dinero en algo que no es ni útil ni
necesario. Cuando se compra algo, no se compra con dinero, se compra con el
tiempo de la vida que se ha tenido que invertir para ganar ese dinero y sería
muy miserable utilizar el tiempo de la vida para comprar algo innecesario.
NO PLANIFICAR EL FUTURO
Si no se sabe
dónde se quiere llegar es posible aparecer en cualquier lugar, incluso en el
lugar dónde no se quiere estar.
Es necesario,
porque el futuro no está definido, anticiparse y prepararse para los acontecimientos
financieros futuros con el fin de establecer metas y decisiones.
No llevar a
cabo una planificación financiera familiar dificulta la toma de decisiones,
pudiendo perder oportunidades de inversión reduciendo la capacidad de solvencia
financiera ante una adversidad.
El futuro
financiero depende de lo que se haga en el presente. Es decir, el dinero
ahorrado tiene que generar ingresos futuros por lo que una priorización del
tiempo planificando las finanzas es una inversión que generará beneficios. La
planificación, hasta por sí sola, da buenos resultados.
No invertir
el ahorro puede provocar que el dinero pierda poder adquisitivo producto de la
inflación.
Vivir la vida
sin un objetivo es dejarse llevar por la corriente y eso, financieramente
hablando, es contraproducente.
Todas las
decisiones que se tomen en la vida estarán ligadas al ámbito financiero por lo
que siempre será necesario trabajar en planificar el futuro. El dinero no es un
fin, es un medio para llegar a un objetivo.
NO POSEER UNA ADECUADA ESTRUCTURA
FINANCIERA
Es primordial
tener una adecuada estructura financiera bien armonizada: eficiente control del
gasto, nivel de endeudamiento adecuado, un flujo positivo del dinero, un surtido
fondo de reserva y una adecuada planificación financiera futura.
Si la
estructura financiera se desmorona, el camino hacia la quiebra está asegurado.
Una
estructura financiera bien planificada sólo se consigue con una base de
conocimientos financieros, y no me refiero a estudios de posgrado, no son
necesarios. Es suficiente con unos conocimientos básicos, pero bien asentados.
VIVIR DE NÓMINA A NÓMINA
Muchas
personas viven de una nómina, es el resultado de cambiar su trabajo, su
sabiduría, sus habilidades por dinero. Pero si el único aliciente financiero
que se tiene es recibir la siguiente nómina estamos ante alguien que deberá
recurrir constantemente a la refinanciación.
Refinanciarse
sólo beneficia al prestamista y ahoga aún más al prestatario. La vivienda
habitual es un bien material muy recurrente para ponerlo como aval de un
préstamo. Y, si es necesario, volver a refinanciar. ¡Qué pena! La pérdida de la
vivienda está más que asegurada en un mínimo revés de la vida financiera. El
cambio en la economía doméstica puede colocar a una persona en un ciclo de
deuda sin fin.
ASUMIR QUE SE TENDRÁ MÁS DINERO EN EL
FUTURO
El optimismo
asociado al dinero puede ser muy peligroso. Uno de los errores más graves y
comunes en las finanzas personales es que se asume que en el futuro se ganará
bastante más dinero que en el presente. Eso justifica el exceso de gasto en el
momento presente.
Para evitar
el fracaso que puede suponer que no se va a ganar más, es preferible pagar el
futuro ahora y cerciorarse de que el presente está asegurado.
MORALEJA
Los errores
financieros salen muy caros. Tener claro que poder pagar cuotas no significa
poder pagar el gasto, es dar un gran paso. Hacer del ahorro una prioridad y
desarrollar un plan financiero sólido es un gran éxito que está al alcance de
cualquiera.
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