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La
desigualdad económica siempre ha sido un debate que no se ha bajado de la moda
por ser un tema que siempre se ha mantenido candente. Las precedentes décadas
consecutivas de crecimiento han generado mucha riqueza, pero con el agravio de
que los activos se han ido concentrando en la parte alta de la pirámide donde
predominan los hogares cuyos miembros son de edad avanzada, mientras que en la base
de la pirámide están las generaciones más jóvenes. Nos hemos acostumbrado a la
tendencia natural de que el patrimonio vaya aumentando con la edad, hasta
conseguir más poder adquisitivo que los progenitores. Sin embargo, la OCDE
advierte que el “ascensor de la riqueza” (sic) se está desacelerando para los
más jóvenes, lo que hace que pierdan poder adquisitivo. Es decir, la relación
entre acumulación de riqueza y envejecimiento está perdiendo la
proporcionalidad, poniendo en riesgo la riqueza futura de los jóvenes actuales.
Por desgracia, puede que no sea ni comparable con las generaciones que están
por llegar. Las dos vías principales para acumular riqueza han sido las rentas
del trabajo y las rentas del ahorro. Los salarios y la estabilidad laboral, que
con anterioridad fueron aumentando sin decadencia, se han visto interrumpidas
en los últimos lustros afectando a las generaciones más jóvenes, aumentando la
brecha de riqueza entre los hogares más mayores y los más noveles.
¡Claro que el título es una utopía! La propuesta de su autor, Timothy Ferris (emprendedor y multifacético escritor), es seguir una serie de acciones con el fin de trabajar menos horas a la semana, ser más eficiente en el trabajo y generar más ingresos con menos horas activas de dedicación.
El libro está
plagado de ejemplos e ideas para todas aquellas personas que saben que, con un
cambio en su trabajo, serán más eficientes haciendo caso omiso al dicho de que “siempre se ha hecho así”; para todas
aquellas que quieran organizarse mejor en el trabajo o tengan en mente montar
su propio negocio; para todas aquellas que quieran tener más tiempo libre para
hacer lo que realmente desean; en definitiva, para todas aquellas que les pueda
servir para forjar el trabajo ideal, dando igual si trabajan por cuenta propia
o por cuenta ajena, y que siempre tienen en la boca la típica expresión de que “no tengo tiempo para nada”.
La crisis ha
dejado una oferta de empleo con sueldos a precio de saldo, pero, por el otro
lado, han surgido empresas muy exitosas y eficientes que nada tienen que ver
con los pensamientos del pasado, léase Granier, Cash Converters…
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La queja más
común de la mayoría de la gente es la sensación de que el tiempo de que dispone
no le resulta suficiente para hacer todo lo que desearía hacer. A unos les da
tiempo a hacer todo y a otros no le da tiempo a nada. Y es muy posible que
entre unos y otros la diferencia esté en la propia gestión del tiempo. Todo el
mundo, sin excepciones, dispone de este recurso escaso y limitado, pero siempre
parece insuficiente y resulta imprescindible para cualquier aspiración humana. Utilizar
ineficientemente el tiempo genera falta de tiempo. Reconozco que, en el mundo
actual, caracterizado por la constante aceleración del ritmo de vida, la
tecnología y la globalización, la gestión del tiempo se ha vuelto más
desafiante que nunca. Las distracciones son omnipresentes y la sobrecarga de
información puede abrumarnos, dificultando la concentración y la productividad.
Por tanto, es fundamental desarrollar habilidades para priorizar tareas, evitar
la procrastinación y mantener el enfoque en lo verdaderamente importante.
La gestión
del tiempo, siendo un recurso invaluable y limitado que influye
significativamente en nuestra vida diaria, es la forma en que se decide
utilizar el tiempo que se tiene para maximizar la productividad en el logro de
ciertos objetivos. Desde el momento en que nacemos hasta el último suspiro, el
tiempo es un factor constante que nunca se detiene ni retrocede y, además, no se
puede comprar. Aprender a gestionarlo de manera efectiva es esencial para
llevar una vida equilibrada, exitosa y satisfactoria. De ahí se desprende que
algunas personas logren mayor productividad, éxito y calidad de vida con la
misma cantidad de tiempo. Inicialmente el término “gestión del tiempo” se
refería al ámbito laboral y empresarial, pero hoy en día engloba también las
actividades personales.
Ser poseedor
de una cantidad de dinero lo suficientemente amplia es sinónimo de ser capaz de
abrir muchas puertas y posteriormente mantenerlas abiertas. Sin duda, va a
permitir tener unas mejores condiciones de vida, lleva aparejado tener más
tiempo libre (una de las pocas cosas en esta vida que no se puede comprar) para
vivir nuevas experiencias y es el antídoto del estrés que genera la realidad de
no llegar a fin de mes.
El dinero es
uno de los pilares fundamentales en nuestra vida que, a su vez, genera muchas
envidias y situaciones más o menos embarazosas en el ámbito familiar, en el
entorno de trabajo… Es una de las herramientas fundamentales al permitir la
adquisición de bienes y servicios que de otra forma no se podrían conseguir, a
no ser que se recurriese a la economía de subsistencia. Es decir, el dinero es,
según la RAE y entre otras cosas, el medio de cambio o de pago aceptado generalmente.